Enfoque político territorial

ELEMENTOS CONCEPTUALES PARA LA CONSTRUCCIÓN DEL ENFOQUE POLÍTICO DE LA TERRITORIALIDAD CAMPESINA ALIMENTARIA.

  1. El Sujeto campesino.

Una de las primeras preguntas a resolver, es cuantos son los campesinos en Colombia? Según el PNUD (2914), el Censo Nacional realizado en el 2005, calcula que en el sector resto, distinto del urbano, habita un total de 10.999.281 personas. Sin embargo, no todas pueden ser catalogadas como campesinas. Dentro de esta población, está considerados los indígenas y los afrocolombianos. De estos, 5.813.554 personas son hombres y 5.185.727 son mujeres.[1]

El mismo texto señala la ausencia en las estadísticas oficiales de la categoría campesino, reflejando “…la falta de reconocimiento y de interés que en ellos y en su condición ha tenido el Estado colombiano”.[2] Esta ausencia se complementa con otro factor importante: la dificultad para precisar el concepto de campesino. En tanto esta categoría es compleja, desde el Estado y el capital se ha recurrido en los últimos años, a la categoría de pequeño productor campesino. Garay, Barberi y Cardona (2010) hablan de que en el país existen 1,8 millones de personas como hogares campesinos, representando el 12% del total de población del país, aproximadamente 7,1 millones de personas.[3]

Otra de las referencias empleadas en Colombia para identificar a los campesinos, sin llegar a establecer su número, es la de Agricultura Familiar, impulsada por la FAO. Esta organización la define como la porción de la agricultura cuyas unidades productivas son al mismo tiempo unidades de producción y de consumo y que se basan en el uso de la mano de obra familiar, empleando diferentes estrategias de generación de ingresos. En esta categoría van incluidas: la economía campesina, los pequeños productores agrícolas, los minifundistas y otros.[4] En general se trata de una categoría económica, alejada de las dimensiones culturales, sociales y políticas construidas por el campesinado a lo largo de la historia.

Teodor Shanin, en los 70s generalizaría el fenómeno campesino por medio de varias características, definiéndolo como SUJETO SOCIAL, POLÍTICO Y ECONOMICO así:

  1. La unidad familiar como la unidad básica de una organización social multidimensional: Consumo propio, (sostenibilidad) y relacionamiento con la estructura económica y política exterior (dicho proceso se materializaba en el pasado por medio de los contratos de arrendamiento y aparcería, hoy existen los bancos y las fiducias que dan créditos para la actividad agraria). así como también la vinculación con el comercio local o regional. En Colombia la forma de organización vecinal es muy importante, la vereda ha jugado históricamente esta forma de organización colectiva del territorio, y a nivel político las juntas de acción comunal como su unidad mínima. FORMAS ORGANIZATIVAS SOCIALES.

 

  1. El cultivo de la tierra como el medio principal de subsistencia para satisfacer la mayor parte de las necesidades de consumo. Habría que agregarle todo el campesinado sin tierra que vende su fuerza de trabajo, como los recolectores de café o los raspachines de coca. Sin embargo el efecto de la naturaleza es particularmente importante en la producción de alimentos para la subsistencia en unidades tan pequeñas. FORMA DE PRODUCCION.

 

  1. Una cultura tradicional especifica relacionada con la forma de vida de comunidades pequeñas. La relación con la tierra como elemento vital, una relación especifica con la naturaleza (cultivos, animales), expresada en las formas de organización vecinal y comunitaria ya referidas. FORMAS DE EXPRESIÓN CULTURAL.
  2. La dominación del campesinado por poderes exteriores: De acuerdo con Shanin, por regla los campesinos han estado alejados de las fuentes sociales de poder, su sujeción política se conecta directamente con su negación como actor cultural y con su explotación económica. En este caso la principal forma de dominación del sujeto campesino tiene que ver con el acceso a la tierra, su proceso de formalización en condiciones de inequidad, así como la negación sistemática de su existencia como sujeto con cultura y tradiciones propias al ser observado como un sujeto en transición o en vías de modernización. UNA POSICIÓN SUBORDINADA[5]

La Vía Campesina, señala que “…un campesino es una persona que tiene una relación directa y especial con la tierra y con la naturaleza, a través de la producción de alimentos, y/o productos agrícolas. Los campesinos trabajan la tierra por sí mismos, o en el marco de relaciones familiares y otras formas de organización de trabajo a pequeña escala, están tradicionalmente integrados en sus comunidades locales, a su el entorno natural y local, y a los sistemas agroecológicos”* (Artículo 1. Declaración de los derechos de los campesinos. Vía campesina, 2008)[6].

También se ha utilizado el concepto de economía campesina, definida por la Misión de Estudios Rurales en 1990 como las unidades económicas con escaza dotación de tierras; en cuyo proceso productivo se usa de forma predominante fuerza de trabajo familiar; con baja integración al mercado y a los bienes de capital; limitada capacidad para adsorber cambios tecnológicos y acumular capital, así como persistente situación de pobreza. Absalón Machado, la definía como un sistema socioeconómico y cultural de producción consumo, fundamentado en el trabajo familiar, articulado de múltiples maneras al sistema socio económico y a los mercados, operando dentro de un modo de vida rural. Héctor Mondragón, señalaba que la economía campesina era aquella que empleaba la fuerza de trabajo como un factor abundante, mientras el capital y la tierra no eran accesibles ni disponibles. Indicaban que era aquella cuya producción estaba orientada a la subsistencia y al autoconsumo y se basaba en la idea de garantizar el autoconsumo de la familia, viéndose obligada la familia a buscar ingresos externos en otras actividades para comprar otros bienes. Finalmente atribuían a la economía campesina, su relación con el mercado a través de la venta de productos, mercancías, fuerza de trabajo y la compra de insumos. [7]

Estas características, sean económicas o en otro caso, sociales y políticas como las definidas por Shanin, no corresponden a un solo individuo. Son atribuidas a un grupo social, qué concebido como clase, ha construido históricamente relaciones distintas con el poder, la propiedad, el capital, la naturaleza y el territorio. No se trata de un sujeto que ha reproducido relaciones individuales. Por lo menos, dos referentes destacan en esta construcción histórica: la comunidad y la vereda. En otras palabras, la identidad social y cultural, así como los elementos de confianza y pertenencia a un grupo social determinado, localizado en un territorio especifico.

 

  1. Los territorios, las territorialidades campesinas y la historia.

Tanto las comunidades como los territorios campesinos han surgido de procesos históricos de disputa por recursos, por el acceso a medios de supervivencia y por disputas de poder que no siempre los han favorecido. También por decisiones de protección o de salvaguarda de la vida, como en el caso de los colonos que huyeron de la violencia hacia los antiguos territorios nacionales, en la época de la violencia. Atendiendo a los procesos históricos de configuración del actual territorio colombiano, y según las características ambientales, la disponibilidad de recursos naturales (o patrimonio ambiental), y la vinculación o no con el mercado y el Estado, se han construido socialmente distintos territorios en los que habita el campesinado. Si bien, no se reconoce a esta población en las estadísticas, social, cultural, política y económicamente el campesinado existe – persiste y lucha – en distintas regiones del país.

A nivel social y cultural, ha construido relaciones de orden comunitario y de cooperación, así como prácticas productivas y culturales que le dan un sello particular a su ser social. Por otro lado, han conformado y promovido formas de asociatividad, unas veces por iniciativa propia, (otras por impulso del Estado o incluso hasta del sector privado) a través de las cuáles han buscado resolver necesidades sociales y económicas, pero también ganar representación y vocería política. En muchos casos, estas organizaciones han servido para la construcción de normas y acuerdos sociales, a través de los cuales se regula la vida social y comunitaria, el acceso a bienes y recursos colectivos (de orden natural), así como relaciones de propiedad. Incluso, se llegó en algún momento, en algunas regiones del país, a unir personas en matrimonio o avalar la realización de negocios como sucede con las Juntas de Acción Comunal en muchas zonas de colonización. Estas organizaciones también han promovido la construcción de infraestructura productiva así como economías que han privilegiado en algunos casos y momentos de la historia, la agricultura, la ganadería en pequeña escala y la pesca, para satisfacer necesidades alimentarias y el abastecimiento de mercados locales, conformando complejos entramados comunitarios o en otros casos, complejas relaciones con otras comunidades, personas de cetros urbanos, empresas agroindustriales y mercados internacionales, son llegar a convertirse en empresas capitalistas.

A través de la lucha social, los campesinos organizados, consiguieron históricamente en algunas regiones del país, acceder a la tierra, a bienes y servicios básicos como la educación y la salud; o incluso a la representación social y política del campesinado en instancias institucionales del orden local, regional y nacional, convirtiéndose en un riesgo para los poderes tradicionales, por su capacidad para movilizar al campesinado y aglutinar una fuerza social. Este riesgo seria resuelto por las clases dominantes, a través del ejercicio de la violencia sistemática contra el campesinado, el despojo de tierras, el desplazamiento forzado, el exilio y el desvertebramiento de las organizaciones y territorios conformados por el campesinado. También, a través de la cooptación de algunos líderes y lideresas campesinos o de la intimidación de sus familias, al punto de obligar los a retirarse de los procesos organizativos, o infundir temor – terror a quienes potencialmente se podrían vincular a ellas.

Ante la violación sistemática de derechos humanos del campesinado y considerando “… el escenario actual de implementación y aplicación del marco normativo nacional para la reparación a las víctimas y la restitución de tierras, cobra vigencia la aplicación de los estándares internacionales en materia del derecho a la reparación integral de las víctimas del desplazamiento forzado ante el despojo de tierras y territorios, siendo necesario avanzar hacia el reconocimiento de los derechos de los campesinos como sujetos de especial protección, dada su relación con la tierra y el territorio, y hacia el reconocimiento de su derecho a la tierra para efectos de orientar las medidas de reparación integral de este grupo que en Colombia representa la mayoría de víctimas del desplazamiento forzado.” [8]

Así mismo es pertinente recordar que para la Corte Constitucional, ha sido importante el reconocimiento de la cultura campesina del país y de la necesidad de proteger su acceso a la tierra y al territorio, y con ello, su forma de vida culturalmente diferenciada. Así mismo insiste en que el reconocimiento debe trascender la formalización de títulos y enaltece la labor de los campesinos/as como fundamental en el desarrollo del país. Resalta igualmente que la ausencia de protección específica de la tierra y el territorio ocasiona graves perjuicios en la vida de la comunidad, como la inequidad, la desigualdad social y la pérdida de la cultura[9].

 

  1. El campesinado, la producción, la cultura, la naturaleza y la política.

En algunas áreas geográficas, en el ámbito productivo – ambiental, se promueven en la actualidad sistemas de producción agroecológicos, opuestos radicalmente a la revolución verde y a los agrotóxicos. En otras esto se complementa con la defensa de los regímenes comunes de acceso a recursos naturales como el agua, el suelo, los bosques, las sabanas comunales y las ciénagas. Aquí esta división artificial entre lo productivo y lo organizativo, daba lugar a las relaciones entre las distintas dimensiones del mundo campesino: las reglas de la comunidad, defendidas por la organización campesina, servían también para defender la naturaleza y a la vez, promover la reproducción social y cultural de los campesinos y la defensa del territorio y el arraigo cultural. Es decir, para la defensa del orden territorial.

Se han constituido regiones y sub regiones en las que el predomino de campesinos/as podrían permitir afirmar que se trata de territorios rurales. Muchas de estos territorios, tienen regímenes de propiedad privada combinadas con regímenes de uso común de recursos naturales; o zonas en las que predominan las propiedades común y proindiviso, en el marco de procesos de redistribución de tierras. En otros casos, predominan las pequeñas y medianas propiedades, combinadas con la sesión de predios para la satisfacción de necesidades comunes como la localización de la escuela o del puesto de salud. En este marco, los y las campesinas, decidieron mediante sus organizaciones, defender el bien común a nivel social y territorial, en defensa de la reproducción social de los campesinos/as, así como de las relaciones construidas en torno a la político –comunitario; lo socio –cultural y lo productivo – ambiental.

En últimas, el campesinado logro estructurar de forma diferenciada en algunas regiones del país, relaciones y sistemas de orden productivo en estrecha relación con la naturaleza (productivo –ambiental); relaciones de orden socio – cultural, derivando esto en la construcción de fuertes raíces y arraigos sociales y espaciales, así como relaciones de orden Político – Comunitarias. Tres dimensiones que en su conjunto forjaron comunidad y territorios. A lo largo del tiempo, el campesinado con múltiples experiencias ha demostrado la “… capacidad de las comunidades y organizaciones… para administrar y gestionar su futuro y los recursos públicos”. [10] También para promover “… interacciones con el medio ambiente y con el mundo rural… así como… relaciones con el mundo urbano y la población…” principalmente a partir de la producción alimentaria además de otros bienes…[11]

Así entonces, “… la tierra y el territorio son elementos fundamentales en torno a los cuales se han construido identidades, arraigos, tejidos sociales, prácticas culturales, procesos organizativos, proyectos de vida y procesos económicos. Esta especial relación de los campesinos con la tierra y el territorio debería ser el fundamento para su reconocimiento como sujetos de derecho y para la adopción de medidas de reparación especiales ante al desarraigo y el despojo de tierras”.[12]

 

  1. Una figura territorial que vincula producción – naturaleza – política y cultura campesina: Territorios Agroalimentarios.

Buscando vincular las dimensiones referidas construidas históricamente por el campesinado en distintas regiones del país (productivo –ambientales; socio – culturales; político – comunitarias), podemos encontrar sistemas de organización social cooperativa, que intervienen tanto en la vida social y comunitaria, como en el ámbito productivo y político de las comunidades rurales. También formas de asociatividad para el desarrollo de actividades productivas de orden alimentario o de la pequeña produccion.

Tomando como referencia algunos elementos propuestos en la definición del campesinado desde lo productivo, reconociendo que es necesario profundizar en las otras dimensiones de su construcción como clase social, se destaca durante un momento de la historia, la producción para el autoabastecimiento alimentario, o en otros casos, la producción con el empleo de un porcentaje considerable de fuerza de trabajo familiar, de productos alimentarios para mercados externos.

Se trata entonces de territorios habitados por campesinos, dedicados (no de forma exclusiva) a la producción agrícola y pecuaria en pequeña escala, pesca y sistemas silvo – pastoriles, así como pequeña minería combinada con agricultura; en las que los productos generados sirven a la satisfacción de las necesidades propias del campesinado, así como de la población que no habita el mundo rural. Se trata entonces de contribuir desde la producción y el territorio campesino a la seguridad alimentaria de la población colombiana. Según la FAO, “… esta es una situación que existe cuando todas las personas, en todo momento, tienen acceso físico, social y económico a suficientes cantidades de alimentos inocuos y nutritivos, que satisfacen sus necesidades dietéticas y preferencias alimentarias (o sea, que satisfacen las preferencias de calidad y culturales de la población) para llevar una vida activa y saludable en un forma continua y sostenible (FAO, 2000c).[13]

Producir implica, regular y preservar el acceso a recursos de orden natural (en condiciones de equidad e igualdad) tales como la tierra apta para producción; así como a otros elementos como el agua, requerida para el cultivo; energía para dinamizar la producción y garantizar la reproducción de la fuerza de trabajo. También se demanda la preservación de esos recursos. Es decir, la protección ambiental a partir de la promoción de sistemas productivos no letales para la vida humana ni de flora y fauna. La restricción en el uso del suelo y el subsuelo, de actividades que atenten contra la disponibilidad, el acceso y el uso de recursos naturales de uso común. Se requiere igualmente tecnología amigable con seres humanos y el resto de la naturaleza. Infraestructura para conectar unidades productivas campesinas y a estas con el resto de la población, complementadas con servicios sociales a los cuales se tiene derecho como seres humanos y ciudadanos; así como bienes públicos. Todo esto dispuesto para la defensa de la vida y el buen vivir.

Se demanda entonces, el reconocimiento de los territorios históricamente configurados por el campesinado por medio de una figura político administrativa que permita el reconocimiento de los derechos territoriales de los campesinos/as, la gobernanza del territorio y la promoción del bien común.

Esta figura será denominada Territorios Agroalimentarios (TA), concebida como parte privilegiada de un componente mayor en el que se configuran relaciones de producción, procesamiento, distribución y consumo de bienes alimentarios, teniendo como soporte principal a las economías campesinas en lo productivo y a las comunidades campesinas en lo social. Estos territorios se constituirán en una alternativa para el gobierno territorial popular, la vida digna y la resistencia. Se trataría de figuras territoriales asociativas destinadas a garantizar la producción y reproducción de las comunidades campesinas y sus relaciones de orden socio – cultural, político –comunitario y productivo – ambiental, en las que las formas de producción solidaria, posibilitaran entre otras cosas, confrontar el modelo de desarrollo rural – nacional – internacional basado en la competitividad, la productividad y la intensiva extracción de recursos naturales, minerales e hidrocarburos.

En este orden de ideas, teniendo como base la producción agroalimentaria, entendida como la producción –transformación de materias primas, la distribución y el consumo de bienes alimentarios, para la población campesina y el resto de los habitantes del territorio nacional, los Territorios Agroalimentarios se convertirían en un instrumento de política nacional de buen vivir y de reconocimiento de derechos territoriales y ciudadanos.

 

A la vez, en un instrumento, social y ambiental de ordenamiento territorial para: el acceso a la tierra y demás factores productivos del campesinado; contribuyendo a reducir y evitar los conflictos de uso del suelo; planificar el uso y la ocupación de los espacios rurales para el logro de la seguridad, la autonomía y la soberanía alimentaria; así como a crear las condiciones para la adecuada consolidación, estabilización y desarrollo de las comunidades campesinas; mejorar la calidad de vida, la inclusión social y la efectividad de los derechos sociales, económicos y culturales del campesinado directamente y de los demás pobladores rurales con programas de desarrollo rural integral. También serían la base para el impulso de sistemas productivos agroecológicos y la protección de ecosistemas frágiles.

 

Estos territorios serán delimitados por el Gobierno Nacional, el cual, en conjunto con los campesinos y sus organizaciones, establecerá y priorizará Planes y Programas especiales con recursos para la inversión social rural y financiará, de acuerdo con sus competencias y con condiciones preferenciales y prioritarias, la ejecución de los planes de vida en los Territorios Agroalimentarios. La acción del Estado se realizará con condiciones preferenciales en cuanto al otorgamiento de subsidios, incentivos y estímulos en favor de la población rural mediante todos los instrumentos de desarrollo rural integral; acceso, adjudicación y titulación de tierras, así como del ordenamiento social de la propiedad rural.

 

  1. Los Territorios Agroalimentarios Interculturales: Una figura territorial pensada para profundizar la convivencia.

El Estado colombiano a partir de la Constitución Política de 1991 se reconoce como multiétnico y pluricultural , reflejando en la normatividad la realidad fáctica de ser un país con etnias y comunidades diferentes. Y si bien desde los mismos tiempos de la colonia ya se otorgaban algunos derechos a las comunidades indígenas, es tan solo en la norma de normas que este reconocimiento adquiere mayor valor, atendiendo la dinámica internacional interesada en proteger a los pueblos étnicos existentes en el mundo.

Bajo estos preceptos la diversidad cultural se instituye como principio rector, en el entendido de ser un país multiétnico y pluricultural, mas no se reconoce bajo el termino interculturalidad. De allí que las dinámicas en los espacios territoriales, donde confluyen diversas culturas, ejecutando en su diario vivir ejercicios de convivencia y tolerancia entre diferentes procesos sociales y culturales, hacen necesario que dicho termino sea apropiado para construir relaciones menos conflictivas.

Las dinámicas Interculturales existentes se han presentado por una confluencia de factores: Comunidades con procesos sociales y culturales diversos establecidos en el territorio nacional; el reconocimiento del habitante rural como campesino, sin hacer la diferenciación entre Indígena, afro o mestizo, asimilasionalismo sin dar cabida a la diversidad y diferentes cosmogonías de ver el país. Posterior a ello, las relaciones se fueron modificando, la invisibilización del campesino-mestizo (ya en la etapa del reconocimiento a la diversidad), quienes no cuenta con declaración alguna que lo identifique como una étnica, a diferencia de los pueblos indígenas y tribales (Ley 21 de 1991), a quienes se les reconoce derechos colectivos, así como de propiedad colectiva y sus derivados, tales como: autonomía y gobernanza, entrando a jugar un papel importante las tierras donde se demarca su territorio. Y en igual vía, el reconocimiento de las comunidades afrocolombianas (art transitorio 55 de la C.P y Ley 70 de 1993) con lo cual se pretende proteger la cultural, integralidad y dignidad de estas comunidades, iniciando la participación de las mismas en las decisiones que afectan la nación, sin detrimento de su autonomía.

El Estado colombiano ha priorizado garantizar derechos diferenciales a algún grupos étnicos, generando políticas que pueden resultar inequitativas aun entre las comunidades vulnerables. Estos hechos se presentan, ya sea porque existe una vigilancia especial de organismos internacionales, o son ejecutadas por algún órgano de control perteneciente a la administración pública que no está en coordinación unos otros, o debido a las dinámicas sociales que generan momentos coyunturales en la nación y que así lo exijan.

En cualquier caso, de la misma manera en que se reconocen históricamente los diversos territorios construidos por el campesinado, se deben asumir que el campesinado no es el único habitante de las zonas rurales. En no pocos casos, este comparte espacio vital con habitantes de pueblos indígenas y con integrantes de comunidades afrocolombianas.

Lo anterior nos refleja la necesidad de crear una figura territorial de convivencia en donde los derechos de todos los actores étnicos y culturales sean ponderados y respetados. De común acuerdo en estos lugares, las organizaciones constituidas por los habitantes rurales podrán promover (y organizar de facto) la conformación de Territorios Agroalimentarios Interculturales, en los cuales se enfatice según condiciones identitarias, agroecológicas y ambientales, las actividades productivas, agenciando el fortalecimiento de las dimensiones socio –culturales; productivo – ambientales y político – comunitarias. Los TA no se oponen a ninguna figura territorial reconocida para pueblos indígenas y comunidades afrocolombianas, ni a aquellas promovidas para comunidades campesinas.

 

  • Características de la figura para el gobierno territorial campesino: TERRITORIOS AGROALIMENTARIOS.
SOCIO -CULTURAL POLÍTICO – COMUNITARIO PRODUCTIVO – AMBIENTAL
Basadas en la defensa de lo común Construcción de gobierno comunitario Acceso a bienes comunes
Reconocimiento de derechos territoriales del campesinado y de sus formas de asociación y expresión cultural, como de su identidad. Territorialización del campesinado y sus formas de gobierno y autoridad. Sistemas de producción agroambiental y protección de los recursos naturales.
Formas cooperativas – colectivas. Defensa y promoción de los regímenes de uso y acceso a recursos naturales. Defensa de los Recursos Naturales.
Reconocimiento y promoción del campesinado como comunidad y como sujeto colectivo. Instancias de gobierno y protección territorial: asambleas de territorios campesinos, consejos campesinos territoriales, guardias campesinas, coordinación de consejos campesinos. Preservación y recuperación del suelo, subsuelo, agua y bosques; fauna.
Se busca preservar lso usos y conocimientos historicos de las poblaciones rurales con referencia al cuidado de la naturaleza y la conservación de las semillas nativas. Los TA como formas de resistencia al capital extractivista y agroindustrial. Preservación de los esquemas de sostenimiento de las pequeñas economias campesinas
Los TA buscan generar espacios de convivencia local y regional, su esencia no es la división étnica sino la convivencia interétncia y vecinal Los TA no son opuestas a otras formas de territorio como las ZR, resguardos, TCNN. Los TA pueden coexistir con figuras de Protección Ambiental protegidas por el Estado.

 

 

 

[1] PNUD. (2014) El campesinado: Reconocimiento para construir país. Cuaderno del Informe Nacional de Desarrollo Humano Colombia 2011.

[2] Ibídem.

[3] Ibídem.

[4] GARAY SALAMANCA, Luis Jorge; BARBERI GÓMEZ, Fernando y CARDONA LANDÍNEZ, Iván. Impactos del TLC con los Estados Unidos sobre la Economía Campesina Colombiana. ILSA, 2010.

 

[5] Duarte Carlos; Salcedo Leonardo y Ricardo Pinzón. (2013) EL PARO NACIONAL AGRARIO: UN ANALISIS DE LOS ACTORES AGRARIOS Y LOS PROCESOS ORGANIZATIVOS DEL CAMPESINADO COLOMBIANO. Consultado en http://medvedkino.wordpress.com/2013/10/30/el-paro-agrario-analisis-de-los-actores-agrarios-y-los-procesos-organizativos-del-campesinado/

[6] Becerra Becerra, Carmen Andrea. (2014) El derecho a la reparación integral de los campesinos. Op. Cit.

[7] Ibídem.

 

[8] Ibídem.

[9] T-763 de 2012

[10] Autores varios. 2004. Territorios y sistemas agroalimentarios locales. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.

[11] Muchnik José. (2006) Sistemas agroalimentarios localizados: evolución del concepto y diversidad de situaciones. Director de Investigaciones INRA SAD / UMR Innovation (Montpellier Francia), Director del GIS SYAL.

[12] Becerra Becerra, Carmen Andrea. (2014) El derecho a la reparación integral de los campesinos. Tesis de grado para optar al título de Doctorado en Sociología Jurídica. Universidad Externado de Colombia. Bogotá.

[13] FAO. ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/010/y5788s/y5788s02.pdf Capítulo 2. El sector agroalimentario como sistema

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