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Legislando para la resistencia y  la construcción de poder popular

 

En San Alberto, Cesar, cuna de históricas luchas del campesinado y el proletariado agrícola, entre los días 24 y 29 de noviembre, 600 delegados y delegadas de 64 organizaciones, procedentes de 22 departamentos de Centro oriente, Nororiente, Suroccidente, Pacífico norte, Caribe, Magdalena Medio y Nordeste Antioqueño, y Sur de Bolívar, Centro y Sur del Cesar, con el acompañamiento de delegaciones internacionales de Ecuador, Brasil, Guatemala, España y Noruega, celebramos la VI Asamblea del Coordinador Nacional Agrario (CNA). Fue una Asamblea caracterizada por el debate político profundo, la gran disposición de los asambleístas, la camaradería y la voluntad política de dotar al CNA de unos mandatos que lo proyecten como un actor importante en la lucha de clases y la construcción de la unidad popular. Como siempre, la diversidad y la riqueza cultural de nuestras comunidades ocuparon un lugar importante; la creatividad y el talento de nuestro pueblo alegraron nuestros momentos de descanso y esparcimiento y enriquecieron nuestro patrimonio cultural.

En un contexto de profundización del modelo extractivista y agroindustrial de enclave funcional al capitalismo neoliberal, de incremento de las agresiones y violaciones de derechos humanos contra el pueblo colombiano manifiestas en la imposición de políticas económicas antipopulares, la violación sistemática de los derechos humanos, infracciones al DIH en contravía del objetivo del cese bilateral entre el gobierno y el ELN de mejorar la situación humanitaria en los territorios, y de incumplimiento generalizado, por parte del gobierno de Santos, de los acuerdos firmados en las mesas de negociación del conflicto social y armado, el CNA legisló mandatos para fortalecer la autonomía de las comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas, el gobierno propio, los planes de vida de las comunidades, sus mecanismos propios de protección, defensa y permanencia en los territorios. El debate político democrático y a profundidad caracterizó la VI asamblea del CNA, esto permitió fortalecer la identidad y la unidad interna, enriquecer la Plataforma Política y trazar los lineamientos del Plan de Acción para los próximos cuatro años.

La movilización, junto a otras formas de acción política directa y de disputa institucional, buscando la articulación y la unidad con otros procesos sectoriales y territoriales del campo y la ciudad, será adelantada de manera permanente durante los próximos dos años y los venideros, en procura de fortalecer la resistencia popular, enfrentar el neoliberalismo y avanzar en la construcción de embriones de poder popular. La Asamblea definió cualificar políticamente la movilización e ir logrando que sea sostenida en el tiempo, para lograr en caliente el cumplimiento de los acuerdos y nuevas reivindicaciones sociales y políticas.

El auto reconocimiento y reconocimiento del campesinado como sujeto social y político, continuar con la declaración y constitución de los Territorios Campesinos Agroalimentarios, el fortalecimiento de la economía propia con base en la agricultura orgánica y la agro minería en armonía con la naturaleza, el fortalecimiento de la Guardia Campesina, Interétnica y Popular en todo el país, la protección y defensa del agua y los acueductos comunitarios pretendidos por las multinacionales, la formulación de una propuesta para solucionar la problemática de los cultivos de uso ilícito, fueron mandatos legitimados y priorizados por legislación propia en la VI Asamblea. Apuntan tanto a su materialización en el marco de la construcción de poder popular, así como a la exigibilidad al gobierno y el estado colombiano para su inclusión en la política pública. La Asamblea definió como tarea fundamental desarrollar lineamientos de política nacional para dar un lugar destacado a las mujeres y a los jóvenes en el CNA y cualificar sus luchas y reivindicaciones, para tal efecto se deben fortalecer sus procesos organizativos.

Incursionar con mayor fuerza y decisión para abrir el espectro político de disputa en la búsqueda de una solución política al conflicto social y armado, reclamando y conquistando en medio de la movilización una participación directa, vinculante y decisoria y una agenda de paz sustantiva que contemple los problemas históricos y estructurales que lo han originado, serán nuestros objetivos en este tema, a propósito de los Diálogos de Quito entre el gobierno y el ELN.

Entendemos que la paz nace del poder popular, pero tenemos la voluntad y la decisión para buscar una solución política al conflicto colombiano que apunte a la superación de la pobreza, la desigualdad y la exclusión política. La paz es un derecho que garantiza los demás derechos, la concebimos sólo posible en esta dimensión emancipatoria que nace del poder del pueblo; entre tanto, será un escenario de lucha de clases en medio del cual buscaremos avanzar en el logro de las reivindicaciones sociales y políticas. No seremos funcionales al pacifismo burgués de los campos y ciudades para crear mejores condiciones para la acumulación y la dominación capitalista. El incumplimiento y la no implementación de los Acuerdos de la Habana y, por el contrario, el aprovechamiento del Fast Track para profundizar el modelo, como lo evidencia el proyecto de Ley de Tierras, imponer la justicia del vencedor a través de la Justicia Especial para la Paz, y cerrar, aún más la estrecha democracia burguesa, son evidencias contundentes de los objetivos del régimen: desmovilizar a la insurgencia armada y al pueblo organizado para profundizar el capitalismo neoliberal. El CNA propone la realización de una Mesa temática campesina, tierras y territorios, en la perspectiva de construir una agenda social para la paz que alimente los puntos de democracia para la paz y transformaciones para la paz de la agenda de Quito.

En materia de alianzas y unidad, el CNA ratifica su férrea voluntad política unitaria. La Asamblea consideró de vital importancia avanzar en la articulación con procesos urbanos para ampliar la movilización y la resistencia, y profundizar la unidad con los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes, en el marco de una agenda común que articule las especificidades culturales y sociopolíticas, en procura de superar la dispersión y atomización, así como potenciar el acumulado de movilización ganado en los últimos años. La Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular, continuará siendo el escenario prioritario para contribuir en la construcción de un Frente Popular Alternativo que articule la diversidad sectorial, étnica y territorial de las luchas populares. En el mismo sentido, la Asamblea mandató profundizar las alianzas y la unidad en el continente para avanzar en la unidad de acción política del campo popular contra el capitalismo neoliberal, priorizando espacios como la CLOC, Vía Campesina y el ALBA de los Pueblos. Somos conscientes del retroceso de los gobiernos progresistas y democráticos en el continente, pero igualmente sabemos que los pueblos de Nuestra América están dispuestos a defender lo avanzado, a recuperar lo perdido y avanzar hacia la liberación de nuestro continente. Como dice el himno del CNA “todos el futuro vamos a forjar…”.

Sobre el escenario institucional, el CNA ratificó que este constituye un campo táctico de disputa y lucha de clases en el que debe desarrollarse una acción política en la perspectiva de fortalecer el acumulado político y organizativo, al tiempo que construimos nuestra propia institucionalidad que es el objetivo principal. Las consultas populares han sido importantes en la acción política institucional por la defensa del agua y contra el extractivismo; reconociendo las victorias alcanzadas se mandató generalizarlas en todo el país, al tiempo que se impulsará un proyecto de ley por medio del cual se consagre el derecho a la autogestión comunitaria del agua, su uso individual y colectivo. También, incidir en los Planes de Desarrollo, POT, PONCA, PNIS y PISDA, buscando evitar que sean regresivos en materia de derechos humanos en tanto son instrumentos que buscan apuntalar la agroindustria y el extractivismo. En el mismo sentido, luchar por la derogación o modificación de leyes que prohíben actividades agropecuarias, como la Ley de Páramos, y participar en iniciativas legislativas de origen popular que apunten a frenar el extractivismo y la agroindustria.

La VI asamblea eligió nueva Junta Nacional, Comité Ejecutivo y Junta Directiva. Son 34 compañeros y compañeras que tendrán la misión de dirigir un proceso colectivo para llevar a cabo los mandatos emanados de la Asamblea, en un contexto que representa grandes retos al CNA para avanzar y seguir creciendo. Es un equipo constituido con el aporte de todas las regiones y sectores, con importante trayectoria y experiencia de lucha y organización que dará continuidad a los importantes logros y aprendizajes de sus antecesores y contará con el apoyo del conjunto de la organización para desarrollar sus tareas. La estructura organizativa se adecuará al desarrollo de la Plataforma Política y el Plan de Acción con el involucramiento decidido de las regiones y sectores.

Finalmente, el CNA saluda al pueblo colombiano y lo convoca a profundizar la resistencia popular contra el modelo depredador de los bienes comunes y el trabajo de nuestro pueblo. A mantener la movilización lograda en los últimos años, articularla y cualificarla políticamente. Los próximos años deben posibilitar para el campo popular avances concretos en la construcción del poder popular que esté en capacidad de contener los embates del capitalismo, liberar la madre tierra, permanecer en los territorios y materializar los planes de vida, fortalecer la capacidad de autoprotección de los derechos humanos y los territorios, y trazar el camino hacia una verdadera paz que emane del poder del pueblo.

POR LA DEFENSA Y RECUPERACIÓN DEL CAMPO COLOMBIANO,

VIDA DIGNA Y SOBERANÍA POPULAR”

QUE LA PAZ NO NOS CUESTE LA VIDA”

 

San Alberto, Cesar, noviembre 29 de 2017

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